Posteado por: cyberwarrior2 | 20 mayo, 2007

C.76.-SUPERCRITICO DE BLOGS

Enlace con Supercritico

1º)TIPO: Critica

2º)DESCRIPCION: Critico de criticos…supercritico.

3º) ANALISIS:
a)FORMA: 84%
1.-Estética: 8
2.-Estructura: 6
3.-Ausencia de publicidad: 10
4.-Comodidad de lectura: 10
5.-Uso de imagenes y otros: 8b)ORDEN:20%
1.-Facilidad de búsqueda: 0
2.-Orden temático: 0
3.-Orden cronológico: 6
c)DEDICACION:25%
1.-Regularidad de entradas: 4 (1 cada 7 dias)
2.-Continuidad en tiempo: 1 (Febrero 2007)
d)CONTENIDO: 78%
1.-Interés inicial: 8
2.-Valor informativo: 5
3.-Originalidad ideas: 10
4.-Corrección lenguaje: 8
5.-Estilo expresivo: 8
e)IMPACTO PUBLICO: 0%
1.-Participación de lectores: 0 (menos de 3 x dia)
2.-Enlaces blogroll en otros blogs: 1 (unos 6)

3.-Enlaces de texto en otros blogs: 0 (menos de 10)
.
4º)COMENTARIO:

Sin comentarios.

5º)*VALORACION BLOG: 93 sobre 180. (51%)(a+b+c+d+e)
.
6º)*VALORACION BLOGGER: 50 sobre 100. (50%)(b+c+d)
.
7º)*VALORACION CALIDAD PROPIA: 87 sobre 130. (67%)(a+b+d)
.

8º)***VALOR TOTAL DEL BLOG: 168  sobre 300…56% (Blog+Blogger+Calidad).


NO SELECCIONADO.


Responses

  1. La gran ventaja de las ciencias matemáticas sobre la moral consiste en esto, en que las ideas de las primeras, al ser sensibles, son siempre claras y precisas, la más insignificante distinción entre ellas es perceptible de inmediato, y los mismos términos expresan siempre las mismas ideas, sin ambigüedad ni variaciones. Un óvalo no se confunde jamás con un círculo, ni una hipérbola con una elipse. Los límites que distinguen el isósceles del escaleno son más precisos que los que distinguen el vicio de la virtud, el bien del mal. Con los términos definidos por la geometría, la mente por sí misma sustituye fácilmente en toda ocasión el término definido por su definición; o, incluso cuando no se emplea definición alguna, el propio objeto puede presentarse a los sentidos, y así ser firme y claramente aprenhendido. Sin embargo, los más sutiles sentimientos de la mente, las operaciones del entendimiento, los diversos humores de las pasiones, aun distinguiéndose manifiestamente, se nos escapan con facilidad cuando los examinamos mediante la reflexión; y no podemos traer a la mente el objeto original con la misma frecuencia con que tenemos ocasión de contemplarlo. Así es cómo la ambigüedad se va introduciendo gradualmente en nuestros razonamientos: objetos similares fácilmente se toman por idénticos, y al final la conclusión se aleja mucho de las premisas.

    2.
    Se podría afirmar, no obstante, que, si contemplamos estas ciencias bajo una luz adecuada, sus ventajas y desventajas casi se compensan, alcanzando ambas un estado de igualdad. Aunque la mente retenga con mayor facilidad las ideas claras y precisas de la geometría, por otro lado, se ve obligada a elaborar una cadena de razonamiento mucho más larga y compleja, y a comparar ideas muy alejadas las unas de las otras, todo ello con objeto de alcanzar las más abstrusas verdades de esa ciencia. Y aunque las ideas morales puedan caer, si no se tiene un cuidado extremo, en la oscuridad y la confusión, las inferencias de estas disquisiciones son siempre mucho más cortas, y los pasos intermedios que conducen a la conclusión muchos menos que los de las ciencias dedicadas a la cantidad y el número. En realidad, las proposiciones de EUCLIDES, por simples que sean, cuentan con más partes que las de cualquier razonamiento moral que no sea quimérico o producto de la presunción. Allí donde en pocos pasos hallamos los principios de la mente humana debemos estar muy satisfechos con nuestro progreso; considerando lo pronto que la naturaleza dificulta todas nuestras investigaciones sobre las causas y nos obliga a admitir nuestra ignorancia. El principal obstáculo a nuestro progreso en las ciencias metafísicas o morales es, así pues, la oscuridad de las ideas, y la ambigüedad de los términos. La principal dificultad de las matemáticas reside en la longitud de las inferencias y en la amplitud del pensamiento necesarias para alcanzar cualquier conclusión. Y, posiblemente, nuestro progreso en filosofía natural venga retrasado principalmente por la falta de fenómenos y experiencias adecuadas, a menudo descubiertas por azar y no siempre cuando es preciso, aun en el caso de las investigaciones más diligentes y prudentes. Como, hasta la fecha, la filosofía moral parece haber progresado menos que la geometría o la física, podemos concluir que, si efectivamente existen diferencias a este respecto entre dichas ciencias, la superación de las dificultades que obstruyen el desarrollo de la primera requerirá mayor cuidado y capacidad.

    3.
    No existen ideas, de las que aparecen en metafísica, más oscuras e inciertas que aquellas de poder, fuerza, energía o conexión necesaria, las cuales surgen siempre en todas nuestras disquisiciones. Por lo tanto, en esta sección nos proponemos fijar, cuando sea posible, el significado preciso de estos términos, para eliminar así parte de la oscuridad que tantas quejas suscita en este tipo de filosofía.

    4.
    La proposición de que todas nuestras ideas no son más que copias de nuestras impresiones no admite mucha discusión; en otras palabras, es imposible que pensemos nada que no hayamos sentido anteriormente, ya sea a través de nuestros sentidos externos o internos. Me he propuesto explicar y probar esta proposición, y he manifestado mis esperanzas de que una correcta aplicación de la misma nos permita alcanzar mayor claridad y precisión en los razonamientos filosóficos que la lograda hasta el momento. Es posible que las ideas complejas puedan conocerse bien por definición, que no es más que la enumeración de las partes o ideas simples que las componen. Sin embargo, cuando llegamos a las ideas más sencillas y vemos que seguimos hallando más ambigüedad y oscuridad, ¿de qué recurso disponemos? ¿Qué invención puede echar luz sobre estas ideas para hacerlas en conjunto claras y precisas a nuestra percepción intelectual? Producir las impresiones o sentimientos originales de los que se copian las ideas. Todas estas impresiones son fuertes y sensibles. No admiten ambigüedad. No sólo están bien iluminadas sino que además pueden echar luz sobre sus ideas correspondientes, que están en la oscuridad. Y es posible que de esta manera podamos lograr un nuevo microscopio o especie de óptica que permita, en las ciencias morales, que las ideas más menudas y simples puedan ser aumentadas hasta el punto de que podamos aprenhenderlas fácilmente, y conocerlas tan bien como las ideas más grandes y sensibles que puedan ser el objeto de nuestra investigación.

    5.
    Por lo tanto, para conocer plenamente la idea de poder o conexión necesaria examinemos su impresión, y con objeto de hallar con mayor certeza su impresión, busquémosla en todas las fuentes de las que pueda derivarse.

    6.
    Cuando miramos en derredor a los objetos externos y consideramos la operación de las causas, ni en un solo caso somos capaces de descubrir poder o conexión necesaria alguna; cualidad alguna que vincule el efecto a la causa y convierta a una en la consecuencia infalible de la otra. Sólo encontramos que la una, efectivamente, sigue de hecho a la otra. El impulso de una bola de billar se acompaña del movimiento de la otra. Esto es todo lo que aparece ante los sentidos externos. La mente no percibe ningún sentimiento ni impresión interna de esta sucesión de objetos. Consecuentemente, no existe, en ningún caso particular de causa y efecto, ninguna cosa que pueda sugerir la idea de poder o conexión necesaria.

    7.
    Desde la primera aparición de un objeto, no podemos hacer nunca conjeturas sobre el efecto que resultará de ésta. Sin embargo, si el poder o energía de cualquier causa pudiera ser descubierto por la mente, seríamos capaces de prever el efecto, incluso sin la experiencia, así como, en principio, de pronunciarnos con certeza al respecto por el mero uso del pensamiento y el raciocinio.

    8.
    En realidad, no existe ninguna parte de la materia que descubra nunca, mediante sus cualidades sensibles, ningún poder o energía, ni que nos dé pie a imaginar que podría producir cosa alguna, o ser seguida por cualquier otro objeto que pudiéramos denominar su efecto. La solidez, la extensión, el movimiento, estas cualidades son todas completas en sí mismas, y nunca apuntan a ningún otro hecho que pueda resultar de ellas. Las escenas del universo cambian continuamente, y un objeto sigue a otro en una sucesión ininterrumpida, pero el poder o fuerza que actúa sobre toda la maquinaria se mantiene completamente oculto, y no se descubre en ninguna de las cualidades sensibles del cuerpo. Sabemos que, de hecho, el calor acompaña constantemente la llama, pero no podemos hacer conjeturas ni imaginar qué conexión existe entre ambos. Así, es imposible que la idea de poder se derive de la contemplación de los cuerpos cuando están operando en casos concretos, porque los cuerpos nunca descubren ningún poder que pueda ser el original de esta idea.

    9.
    Así pues, dado que los objetos externos tal y como aparecen ante los sentidos no nos dan ninguna idea de poder o conexión necesaria al operar en casos particulares, veamos si esta idea puede derivar de la reflexión sobre las operaciones de nuestras propias mentes, y ser copiada de alguna impresión interna. Puede decirse que a cada momento somos conscientes del poder interno cuando sentimos que, por la simple orden de nuestra voluntad, podemos mover los órganos de nuestro cuerpo o dirigir las facultades de nuestra mente. Un acto de volición produce movimiento en nuestras extremidades o suscita una nueva idea en nuestra imaginación. A esta influencia de la voluntad la llamamos consciencia. De ahí adquirimos la idea de poder o energía, y la seguridad de que nosotros mismos y todos los restantes seres inteligentes poseen poder. Esta idea, entonces, procede de la reflexión, puesto que surge de reflexionar sobre las operaciones de nuestra propia mente, y ante la orden que ejerce la voluntad tanto sobre los órganos del cuerpo como sobre las facultades del alma.

    10.
    Procederemos a examinar esta pretensión; primeramente, en relación con la influencia de la volición sobre los órganos del cuerpo. Podemos observar que esta influencia es un hecho que, al igual que todos los demás eventos naturales, sólo puede ser conocido por la experiencia, y nunca puede ser predecido a partir de ninguna energía o poder aparente en la causa que la conecte con el efecto, convirtiendo a la una en una consecuencia infalible de la otra. El movimiento de nuestro cuerpo se sigue de la orden de nuestra voluntad. De esto somos conscientes a cada instante. Sin embargo, los medios que lo provocan, la energía mediante la cual la voluntad realiza una operación tan extraordinaria, de esto nos encontramos tan lejos de ser inmediatemente conscientes que siempre escapará a nuestra investigación, por diligente que ésta sea.

    11.
    Pues, en primer lugar, ¿existe algún principio en toda la naturaleza más misterioso que el de la unión del alma y el cuerpo, por el que una supuesta sustancia espiritual adquiere una influencia tal sobre una material que el más sutil pensamiento es capaz de actuar sobre la materia más sólida? Esta extensa autoridad no sería más extraordinaria ni estaría más lejos de nuestra comprensión si pudiéramos, con sólo desearlo secretamente, eliminar montañas o controlar las órbitas de los planetas. Pero si por la consciencia percibiéramos cualquier poder o energía en la voluntad, conoceríamos necesariamente ese poder, su conexión con el efecto, la unión secreta del alma y el cuerpo y la naturaleza de estas dos sustancias por la que la una es capaz de operar, en tantos casos, sobre la otra.

    12.
    En segundo lugar, no somos capaces de mover todos los órganos del cuerpo con la misma autoridad, aunque no podemos asignar ninguna razón que no sea la experiencia para explicar la notable diferencia entre unos y otros. ¿Por qué tiene la voluntad influencia sobre la lengua y los dedos y no sobre el corazón o el hígado? Esta pregunta nunca nos avergonzaría si fuéramos conscientes de un poder para el primer caso, no para el último. Percibiríamos entonces, independientemente de la experiencia, por qué la autoridad de la voluntad sobre los órganos del cuerpo queda circunscrita en esos límites tan particulares. Siendo en ese caso plenamente conocedores del poder o fuerza por la que opera, también sabríamos por qué su influencia llega precisamente a tales fronteras y no más allá.

    13.
    Un hombre al que de pronto se le paralice una pierna o un brazo, o que acabe de perder esos miembros, a menudo intenta primero moverlos, y emplearlos en sus habituales ocupaciones. En este caso, él es tan consciente del poder para dirigir tales miembros como un hombre en perfecto estado de salud del poder para actuar sobre cualquier miembro que permanezca en su estado y condición naturales. Pero la consciencia nunca engaña. En consecuencia, ni en un caso ni en el otro somos nunca conscientes de ningún poder. Sólo conocemos la influencia de nuestra voluntad por la experiencia. Y la experiencia sólo nos enseña que un evento sigue a otro constantemente, sin instruirnos en la secreta conexión que los une y los hace inseparables.

    14.
    En tercer lugar, de la anatomía aprendemos que el objeto inmediato de poder en el movimiento voluntario no es el propio miembro que se mueve sino ciertos músculos y nervios y espíritus animales y, quizá, algo incluso más menudo y desconocido, a través de lo cual el movimiento se propaga sucesivamente hasta que alcanza al propio miembro cuyo movimiento es el objeto inmediato de la volición. ¿Puede haber una prueba más certera de que el poder por el que toda esta operación se ejecuta, tan lejos de ser directa y plenamente conocido por un sentimiento o consciencia interna es, en última instancia, misterioso e inintiligible? Aquí la mente ejerce voluntad sobre determinado evento. Inmediatamente se produce otro evento, desconocido para nosotros y totalmente diferente del pretendido. Dicho evento produce otro, igualmente desconocido. Hasta que al final, después de una larga sucesión, se produce el evento deseado. Pero si el poder original se sintiera, se conocería necesariamente: si se conociera, su efecto también se conocería puesto que todo poder está relacionado con su efecto. Y viceversa, si el efecto no fuera conocido, el poder no podría ser conocido ni sentido. ¿Cómo vamos a ser conscientes de un poder que mueve nuestras extremidades cuando no tenemos ese poder, sino tan solo el de impulsar determinados espíritus animales que, aunque al final provocan movimiento en nuestros miembros, operan de forma completamente incomprensible para nosotros?

    15.
    Por tanto, podemos concluir del todo, espero, sin miedo a temeridades y con seguridad, que nuestra idea de poder no está copiada de ningún sentimiento o consciencia de poder dentro de nosotros mismos cuando originamos un movimiento animal, o aplicamos nuestras extremidades a un uso y una ocupación adecuadas. El hecho de que su movimiento siga la orden de la voluntad es una cuestión de la experiencia común, como los otros eventos naturales; pero el poder o la energía por la que esto se consigue, como la de otros eventos naturales, nos es desconocida e inconcebible. ¿Debemos entonces aseverar que somos conscientes de un poder o energía en nuestras propias mentes, cuando por un acto u orden de nuestra voluntad suscitamos una nueva idea, nos concentramos en su contemplación, le damos mil vueltas y finalmente la descartamos a favor de alguna otra idea cuando creemos que ya la hemos analizado con suficiente detenimiento? Yo creo que los mismos argumentos probarán que incluso esta orden de la voluntad no nos da una idea verdadera de la fuerza o la energía.

    16.
    En primer lugar habrá que conceder que cuando conocemos un poder, conocemos esa circunstancia particular en la causa que la capacita para producir el efecto, pues se supone que éstos son sinónimos. Por lo tanto, debemos de conocer tanto la causa como el efecto, y la relación entre ambos. No obstante, ¿pretendemos conocer la naturaleza del alma humana y la naturaleza de una idea, o la aptitud de la una para producir la otra? Ésta es una verdadera creación, la creación de algo de la nada; lo que implica un poder tal que a primera vista podría parecer encontrarse más allá del alcance de cualquier ser menor que el infinito. Al menos se debería sostener que tal poder no se siente, no se conoce, no es siquiera concebible para la mente. Sólo sentimos el evento, principalmente, la existencia de una idea, que sigue a una orden de la voluntad. Pero la forma en que se realiza esta operación, el poder por el que se produce, está completamente más allá de nuestra comprensión.

    17.
    En segundo lugar, el control de la mente sobre sí misma es limitado, como lo es su control sobre el cuerpo, y estos límites no le son conocidos a la razón, como cualquier noción sobre la naturaleza de causa y efecto, sino sólo a la experiencia y a la observación, como en todos los restantes eventos naturales y en la operación de objetos externos. Nuestra autoridad sobre nuestros sentimientos y pasiones es mucho más débil que la que tenemos sobre nuestras ideas; e incluso esta última autoridad queda circunscrita a unas fronteras muy estrechas. ¿Intentará alguien determinar la razón última de estas fronteras, o mostrar por qué existe menos poder en un caso que en otro?

    18.
    En tercer lugar, este auto control es muy diferente en distintos momentos. Un hombre saludable posee más que otro que languidezca en la enfermedad. Somos más dueños de nuestros pensamientos por la mañana que por la noche, ayunando que cuando acabamos de comer bien. ¿Podemos dar alguna razón para estas variaciones, excepto la experiencia? ¿Dónde, entonces, se encuentra el poder del que pretendemos ser conscientes? ¿Acaso no existe aquí, ya sea en sustancia espiritual o material, o en ambas, algún secreto mecanismo o estructura de las partes del que depende el efecto y que, siéndonos totalmente desconocido, hace que el poder o la energía de la voluntad nos sea igualmente desconocida o incomprensible?

    19.
    Indudablemente la volición es un acto de la mente con el que estamos suficientemente familiarizados. Piénsese en él. Abórdese desde todos las perspectivas. ¿Se encuentra en él algo parecido a este poder creativo que hace que de la nada surja una nueva idea, y que con una especie de FIAT imita la omnipotencia de su Creador, si se me permite hablar así, el que convocó a la existencia a las diferentes escenas de la naturaleza? Tan lejos como estamos de ser conscientes de esta energía de la voluntad, convencernos de que un simple acto de volición produce efectos tan extraordinarios requiere una experiencia como la que poseemos.

    20.
    La mayor parte de la humanidad nunca encuentra ninguna dificultad a la hora de dar cuenta de las operaciones más comunes y familiares de la naturaleza, como la caída de cuerpos pesados, el crecimiento de las plantas, el nacimiento de los animales, o la nutrición de los cuerpos. Pero supongamos que, en todos estos casos, perciben la propia fuerza o energía de la causa que la conecta a su su efecto, y es para siempre infalible en su operación. Adquieren, por un prolongado hábito, tal estado mental que, al aparecer la causa, inmediatamente esperan con seguridad su normal acompañamiento, y apenas pueden concebir como posible que de ello pudiera resultar cualquier otro evento. Sólo en el descubrimiento de fenómenos extraordinarios, tales como los terremotos, la peste y los prodigios de cualquier tipo, se encuentran en desventaja a la hora de asignar la causa adecuada, y explicar la manera en que ésta produce el efecto. Es común para los hombres que se encuentran en tal aprieto recurrir a algún principio inteligente invisible para presentarlo como causa inmediata de aquel evento que les sorprende y que, en su opinión, no puede ser explicado por los poderes normales de la naturaleza. Sin embargo, los filósofos, que llevan sus investigaciones algo más allá, perciben de inmediato que, incluso en los eventos más familiares, la energía de la causa es tan ininteligible como en la más inusual, y que sólo aprendemos por la experiencia la frecuente CONJUNCIÓN de los objetos, sin poder comprender su CONEXIÓN. Aquí, pues, muchos filósofos creen que están obligados por la razón a recurrir, en todas las ocasiones, al mismo principio, al que la masa no recurre nunca salvo en casos que parecen milagrosos o sobrenaturales. Reconocen que la mente y la inteligencia son no sólo la causa última y original de todas las cosas sino también la causa inmediata y sola de todos y cada uno de los eventos que aparecen en la naturaleza. Pretenden que esos objetos comúnmente llamados causas no son en realidad más que ocasiones, y que el verdadero y directo principio de efecto no es ningún poder o fuerza de la naturaleza sino una volición del Ser Supremo, quien decide que tales objetos particulares estén unidos para siempre. En vez de decir que una bola de billar mueve a otra por una fuerza que ha derivado del autor de la naturaleza, es el propio Dios, dicen, quien, por una volición particular, mueve la segunda bola, quedando condicionado a esta operación por el impulso de la primera bola, en coherencia con esas leyes generales que él ha establecido para sí mismo en el gobierno del universo. Pero los filósofos, avanzando siempre en sus investigaciones, descubren que, al igual que somos totalmente ignorantes del poder del que depende la mutua operación de los cuerpos, no somos menos ignorantes de ese poder del que depende la operación de mente sobre cuerpo, o de cuerpo sobre mente, y tampoco somos capaces, ya sea a partir de nuestros sentidos o consciencia de asignar el principio último en un caso más que en el otro. Por lo tanto, la misma ignorancia les reduce a la misma conclusión. Aseveran que la Deidad es la causa inmediata de la unión entre alma y cuerpo, y que éstos no son los órganos del sentido que, al ser agitado por objetos externos, produce sensaciones en la mente; sino que se trata de una volición particular de nuestro Creador omnipotente lo que excita tal sensación, como consecuencia de tal movimiento en el órgano. De manera análoga, no es ninguna energía de la voluntad la que provoca el movimiento de nuestros miembros: es al propio Dios, a quien le complace secundar nuestro deseo, en sí mismo impotente, y dirigir ese movimiento que erróneamente atribuimos a nuestro propio poder y eficacia. Los filósofos tampoco se detienen ante esta conclusión. En ocasiones extienden la misma inferencia a las operaciones internas de la propia mente. Nuestra visión mental o concepción de ideas no es más que una revelación que nos hace el Creador. Cuando voluntariamente pensamos en cualquier objeto, y suscitamos su imagen en la imaginación, no es la voluntad la que crea esa idea; es el Creador universal quien se la descubre a la mente y la convierte en presente para nosotros.

    21.
    Así, según estos filósofos, todo está lleno de Dios. No satisfechos con el principio de que nada existe si no es por Su voluntad, que nada posee ningún poder si no es porque Él lo concede, despojan a la naturaleza y a todos los seres creados de cualquier poder, para que su dependencia de la Deidad resulte aun más sensible e inmediata. No caen en la cuenta de que con esta teoría reducen en vez de aumentar el esplendor de tales atributos, tan celebrados por ellos. Sin duda, le conceden más poder a la Deidad para delegar un cierto grado de poder en las criaturas inferiores que para producir todas las cosas por propia voluntad. Conceden más sabiduría a que se ingenie en un principio la estructura del mundo con una visión tan perfecta que, en sí misma, y por su propia operación, puede servir a todos los propósitos de la providencia, que si el gran Creador se viera obligado a cada momento a ajustar sus partes y animar con su aliento todos los engranajes de esta impresionante máquina.

    22.
    Sin embargo, para una refutación más filosófica de esta teoría quizá bastaran las dos siguientes reflexiones:

    23.
    En primer lugar, me parece que esta teoría de la energía universal y las operaciones del Ser Supremo es demasiado audaz como para convencer a ningún hombre lo bastante informado de la debilidad de la razón humana y de los estrechos límites que circunscriben todas sus operaciones. Aunque la cadena de argumentos que condujeran a ella fueran [sic] perfectamente lógicos, debiera surgir una fuerte sospecha, por no decir una seguridad absoluta, de que nos ha conducido más allá de los límites de nuestras facultades, puesto que nos conduce a conclusiones tan extraordinarias y tan alejadas de la vida y la experiencia comunes. Hemos llegado al país de las hadas en los últimos pasos de nuestra teoría, y allí no existe ninguna razón para que confiemos en nuestros habituales métodos de argumentación, ni para que creamos que nuestras comunes analogías y probabilidades tienen alguna autoridad. Nuestro cable es demasiado corto como para sondear abismos tan profundos. Y aunque nos complazcamos en que cada paso que damos va de la mano de una especie de verosimilitud y experiencia, podemos estar convencidos de que esta experiencia imaginada no tiene autoridad alguna cuando se aplica a temas que se hallan completamente fuera de la esfera de la experiencia. Tendremos ocasión de volver sobre esto más adelante.

    24.
    En segundo lugar, no puedo percibir fuerza alguna en los argumentos sobre los que se fundamenta esta teoría. Desconocemos, es cierto, la manera en que los cuerpos operan los unos sobre los otros. Su fuerza o energía nos es completamente incomprensible. Sin embargo, ¿acaso no desconocemos igualmente la forma o fuerza por la que una mente, incluso la suprema, opera sobre sí misma o sobre un cuerpo? ¿Cuándo, pregunto, adquirimos cualquier noción sobre ella? No tenemos ningún sentimiento ni consciencia de este poder en nosotros mismos. No tenemos ninguna idea sobre el Ser Supremo que no sea la que surje de la reflexión sobre nuestras propias facultades. Si, por lo tanto, nuestra ignorancia fuera razón suficiente para rechazar algo, desembocaríamos en el principio de negar toda energía tanto en el Ser Supremo como en la materia más sólida. Es indudable que comprendemos tan poco de unas operaciones como de las otras. ¿Acaso es más difícil concebir que el movimiento pueda surgir del impulso que de la volición? Lo único que sabemos es que nuestra ignorancia es profunda en los dos casos.
    Tarado.

  2. ufff….que barbaridad.

  3. ¿La tesis de Tales «todo es agua» (Aristóteles, Metafísica, A, 3, 983 b 6) es una afirmación científica categorial, queriendo enunciar algo así como que Tales habría dicho más o menos que el agua entra a formar parte en un setenta por ciento en la constitución de los organismos —tal como enuncia la ciencia moderna—, o debe ser considerada más bien como una tesis de tipo filosófico?

    Tal pregunta polariza las interpretaciones de Tales en dos sentidos: Tales científico (astrónomo, meteorólogo, ingeniero, &c.; es decir la versión de Tales como un maestro de sabiduría) y Tales filósofo, en cuanto iniciador de un tipo de pensamiento (no sólo de una escuela, sino también de una tradición), que aunque no se puede denominar propiamente filosofía, se constituye como una especie de protofilosofía que caracterizamos como «metafísica», y como una etapa necesaria al advenimiento de la filosofía. La pregunta retrotrae la cuestión de las interpretaciones de Tales a la relación entre ciencia y filosofía, y entre categorías e ideas, cuestión tanto más importante en un caso, como el de Tales, en el que las actividades científicas y filosóficas coinciden en la misma persona subjetiva.

    Consideramos que la tesis de Tales («todo es agua»), en cuanto solidaria de la idea de physis es una proposición filosófica y no una afirmación de tipo científico. Si interpretamos a Tales como un científico o como un físico no se podría justificar desde ningún punto de vista la afirmación «todo es agua»:

    a) Ad primum. No es justificable desde el punto de vista de la observación empírica puesto que ningún dato observable nos permitiría afirmar la omnipresencia del agua en el mundo de la naturaleza. Podría concederse incluso que desde un punto de vista físico la afirmación no es ajustada, pero que Tales puede ser interpretado desde supuestos químicos, puesto que a partir del hidrógeno, sustancia que genera el agua, se pueden sintetizar todos los demás elementos (Russell, Sabiduría de Occidente, y también Gomperz, Pensadores griegos, ed. Guarania, Asunción 1951, p. 77, nota 1, vol. I), o también interpretado como un biólogo, al modo como se plantea en la pregunta anterior. Pero en ambos casos no es aplicable la afirmación de Tales. Interpretar a Tales como un químico es completamente anacrónico, supondría que los griegos tendrían un concepto del agua semejante al nuestro, como H2O. En el segundo caso (Tales como biólogo) se limita la afirmación de Tales a los organismos, y dentro de estos a un setenta por ciento, lo que supondría admitir que, en todo caso, Tales se habría equivocado en un treinta por ciento.

    b) Ad secundum. Aún en el supuesto de la omnipresencia del agua empírica en el mundo de la naturaleza (M1), la tesis de Tales tiene un sentido más radical; pues no solamente son agua las determinaciones físicas, sino que la «totalización» abarca a las determinaciones morales, psicológicas, políticas, etc; es decir, a todos los contenidos del mundo (Mi). Este sentido radical, esta extensión del todo al Mundus adspectabilis, nunca sería legítimo desde un punto de vista científico.

    El agua de Tales, en cuanto solidaria de la idea de physis se caracteriza por ser:

    a) Un monismo naturalista, consistente en la reducción de todas las formas del universo (Mi) a determinaciones naturalistas o físicas, propias del primer género de materialidad (M1), pero que al ejercer este carácter totalizante dejan de ser meramente físicas en el sentido estrictamente científico; y

    b) Un monismo de la sustancia, consistente en la elección de una forma o sustancia física (el agua), que, siendo parte, se eleva a la categoría del todo (M), como sustancia primordial o arjé (a1rch’), negándose como parte, pero sin aniquilar, al mismo tiempo, el mundo de las formas (Mi). Al menos es en este sentido como cabe interpretar la afirmación de Aristóteles de que «si las sustancias físicas fueran las primeras entre todas las esencias, entonces la física sería la Filosofía primera» (Metafísica, XI, 7, 1064 b, 9-11). Ahora bien, por vía modus ponens estableceremos: «las sustancias físicas —para Tales y los milesios— son las primeras entre todas las sustancias» (salva veritate), luego, concluimos nosotros, «la afirmación de Tales respecto al agua no es de índole física, sino más bien metafísica».

    En este orden de cosas es necesario afirmar que la tradición iniciada por Tales de Mileto no se reduce a una especie de curiosidad científica, que se incluye, no se sabe por medio de qué mecanismos, en la Historia de la filosofía. Denominamos al período del pensamiento presocrático como una «protofilosofía», como un tipo de reflexión objetiva sobre temas que, probablemente, son ya patrimonio del pensamiento mítico, como mítica es ya la idea de la reducción de todas las cosas a un todo. Pero esta reducción, presente ya en el mito, se presenta ahora bajo la forma «filosófica» de un monismo axiomático.

  4. ¿¿?? Qué poyas hace con tanta parrafada?? Y luego dices que el que tiene que escribir claro es CyberWarrior??

    Véte a tomar por culo chaval. Haciéndose el interesante con una mierda de texto copiado.

  5. actor secundario bob, permíteme que le diga que Se ha intentado desentrañar lo que Rousseau debe tanto a sus grandes antecesores como a sus brillantes contemporáneos: Montaigne, citado doce veces en el Emilio, Locke, a quien critica poniendo aún más de relieve lo que le debe, Fenelon, Condillac. En esos autores consagrados, al igual que en otros que la historia no ha reconocido, como “el sabio Fleury”, afortunado autor de un Tratado de la elección y el método de los estudios, publicado en 1686 y reeditado en 1753 y 1759, y “el sabio Rollin” y su Tratado de los estudios, es fácil encontrar muchas ideas que se anticipan a las de Rousseau. Pero me parece indiscutible que el autor del Contrato social y del Emilio es todo menos un ecléctico. En realidad, esos préstamos son refundidos en el crisol de un pensamiento que se presenta como sistemático e innovador: “No escribo sobre las ideas de los demás sino sobre las mías”, dice en el prólogo del Emilio. “No veo igual que los demás; hace tiempo que me lo reprochan”.

    El rasgo genial de Rousseau, que consagra la originalidad radical de su talante intelectual, radica en haber pensado la educación como la nueva forma de un mundo que había iniciado un proceso histórico de dislocación. Mientras sus más activos contemporáneos, también tocados por la gracia educativa, se dedican a “fabricar educación”, y las grandes figuras de la inteligencia se esfuerzan en remodelar al hombre mediante la educación haciendo de él un humanista, o un buen cristiano, o un caballero, o un buen ciudadano, Rousseau deja de lado todas las técnicas y rompe todos los moldes proclamando que el niño no habrá de ser otra cosa que lo que debe ser: “vivir es el oficio que yo quiero enseñarle, al salir de mis manos no será, lo reconozco, ni magistrado, ni soldado, ni sacerdote: antes que nada será hombre”.2

    El gran problema radica en que el hombre del humanismo, aquel que vivía en armonía con la naturaleza y con sus semejantes, en el seno de unas instituciones cuya tutela no ponía en tela de juicio, se ha extinguido. Ahora la necesidad se libera de la naturaleza, engendrando en el hombre una pasión por poseer y un sentimiento de ambición que alimenta a su vez la carrera por el poder.

    El interés prolifera desbordando los límites de la necesidad natural y contaminando rápidamente todo el tejido social. Las instituciones que tenían tradicionalmente la tarea de contenerlo se presentan ahora como los instrumentos de una vasta manipulación tendiente a asentar el poder de los más fuertes. Ese saber del cual el hombre espera, desde Platón, la salvación es un engaño: las ciencias nacieron del deseo de protegerse, las artes del afán de brillar, la filosofía de la voluntad de dominar. La requisitoria pronunciada en los dos Discursos de 1750 y 1755 echa por tierra desde la raíz toda tentativa tendiente a definir, a priori, una esencia del hombre, dado que, manifiestamente, toda definición se sitúa en el nivel de la representación social y participa en la corrupción por el interés que caracteriza a nuestra sociedades históricas.

    Ciertamente, el Contrato social permite soñar con un mundo en el que los conflictos de intereses quedarían apaciguados, en el que la voluntad general sería la expresión adecuada de la voluntad de cada uno. Pero ¿qué otra cosa se puede hacer sino soñar tal cosa en un mundo condenado a la insatisfacción? ¡Ay de quien se atreva a dar a ese sueño una consistencia histórica!

    Ese se expondría a ver cómo los intereses, artificialmente contenidos por la instauración autoritaria de una “sociedad de naturaleza” en este mundo civilizado, hacen estallar con violencia aun mayor una estructura que se les ha vuelto completamente extraña. La sociedad va a la deriva: “Nos acercamos al estado de crisis y al siglo de las revoluciones. ¿Quién puede decirnos qué será de nosotros entonces?” Ello no hace sino reforzar la urgencia de la exhortación: “Adaptar la educación del hombre al hombre y no a lo que no es: ¿No veis que tratando de formarle exclusivamente para un estado, le volvéis inútil para todos los demás3?”.

    ¿Hay pues que dejarse llevar por la corriente y aceptar el hecho consumado de la dislocación social, jugar sin escrúpulos el juego del interés y de la mascarada mundana ? Rousseau pudo, en su existencia errante y parasitaria, pasar por un gozador escéptico. Pero eso supone desconocer su voluntad de servir al hombre, su sentimiento –calvinista– del “deber ser” de la Ley, aun vaciada de todo contenido histórico, el papel que él atribuye a la sociedad en el desarrollo de las cualidades que constituyen al hombre; supone también olvidar que Rousseau siempre manifestó una repulsión por la anarquía y un amor casi abusivo por el orden: vestimenta impecable, interior limpio, letra aplicada, herbolarios meticulosamente ordenados… Su pensamiento, sistemático en la forma, busca siempre la unidad.

    Así pues, siendo el mundo como es, ¿qué hacer? La respuesta nos la ofrece Rousseau finalmente en esa obra en la que en un principio pensaba reunir algunas reflexiones y que luego iba a adquirir las dimensiones de un “tratado sobre la bondad original del hombre”, titulado Emilio y que él considera como “el mejor de sus escritos, y el más importante”, lo que más merecedor le hace del agradecimiento de los hombres y de Dios: ahora se trata de educar. La educación será el arca gracias a la cual la humanidad social podrá salvarse del diluvio. Cuando el hombre ya no pueda desarrollar sus potencialidades abandonándose al solo movimiento de la naturaleza, cuando corra el riesgo de vivir otra alienación convirtiéndose en “una unidad fraccionaria que responde al denominador y cuyo valor consiste en su relación con el todo que es el cuerpo social”, resulta que puede llevarse a cabo una forma de acción específica que provoca el encuentro del deseo (natural) y de la ley (establecida) de tal manera que el homo educandus se construya su propia ley, se vuelva, en el sentido etimológico del término, autónomo.

    En otras palabras, la idea de educación, lejos de dar lugar a una nueva ideología, no cesa de arraigarse en la condición contradictoria del hombre. La obra de Rousseau y, sobre todo, el Emilio, es efectivamente un punto donde se enfrentan las grandes corrientes y contracorrientes de la época, las mismas que no han cesado de labrar en profundidad el pensamiento occidental desde sus orígenes platónico-cristianos. Necesidad y libertad, corazón y razón, individuo y Estado, conocimiento y experiencia: términos de estas antinomias que se nutren en el Emilio, publicado en 1762. Rousseau sigue siendo un hijo del Siglo de la Luces, pero el racionalismo convive abiertamente en él con su adversario de siempre, ese contra el cual Platón y Descartes habían erigido su sistema de pensamiento: el yo sensible que afirma su propia verdad en la autenticidad de una existencia coherente consigo misma. Así, la educación será para Rousseau el arte de organizar los contrarios en la perspectiva del desarrollo de la libertad autónoma.

    Consideremos, por ejemplo, el problema de la libertad y de la autoridad, Rousseau critica de entrada toda forma de educación fundada sobre el principio de autoridad que someta la voluntad del niño a la de su maestro. ¿Hay que dejar pues al niño a su propio albedrío? Ello supondría, siendo el mundo lo que es, un fatal error que comprometería su desarrollo: si el yo sensible quiere acceder a la conciencia autónoma, tiene que chocar con la realidad, y sería pura ilusión recrear alrededor del niño una forma de paraíso, forzosamente artificial, en el que su deseo se realizara plenamente: parecería “seguir a la naturaleza”, pero en realidad, sólo seguiría a la opinión. Como muestra el desarrollo del héroe epónimo Emilio , hay que conquistar al contrario su libertad y su autonomía personal más allá del encuentro conflictivo con la dura realidad del mundo, con la realidad del otro, con la realidad de la sociedad. Y es entonces cuando el educador recobra un papel decisivo permitiendo la experiencia formadora, acompañando al niño a lo largo de todo su itinerario lleno de pruebas y de escollos, y sobre todo, brindándole un estímulo esencial en el momento en que debe esforzarse por reconstituirse tras la ruptura de su deseo. El arte del pedagogo consistirá en actuar de manera tal que su voluntad no suplante nunca la del niño.

    Consideremos ahora el encuentro entre conocimiento y experiencia. Se trata de afrontar también aquí una situación contradictoria. Si bien es cierto que el conocimiento quita a la experiencia espontaneidad e imprevisibilidad, no lo es menos que resulta vital para el hombre comprometido en este mundo de intereses y de cálculos. La enseñanza sigue siendo pues esencial.

    Pero la pura y simple transmisión del saber que se necesita para vivir en sociedad puede originar una alienación en el individuo; si la ciencia libera al hombre, puede también encerrarlo en un nuevo tipo de conformismo intelectual. Es necesario pues organizar la transmisión del conocimiento de manera que el propio niño se encargue de esa tarea; en esa etapa donde se impone una pedagogía que no sea un simple proceso de adaptación del “mensaje” a un “receptor”, sino que se base en el sentido mismo del saber con respecto al interés que cada uno tiene al recibirlo.

    Así pues, la sociedad necesita ahora crear en su seno un entorno pedagógico que favorezca, por medio de una acción adecuada a los fines perseguidos, el acceso de cada uno a la libertad autónoma. Pensamos en seguida en la escuela, pero el propósito de Rousseau va más allá de los límites de la institución escolar o familiar y, de una manera general, de la institución social, para buscar una forma de acción que permita que el hombre sea liberado a pesar de la mutilación que la sociedad produce en su yo sensible.

  6. Buagh! Lo has conseguido chaval. Has conseguido que pote. Das pena.

  7. Benz / Benceno.

    Demasiado obvio.

    Siga probando.

  8. Oh! Inmortal poseidon, el del furioso tridente, a ti me encomiendo en esta dificil empresa, propicia que este velero llegue a
    buen puerto, permiteme llevar a cabo los designios de afrodita nacida de las olas, ¡Oh! Caliope, augusta entre las musas, haz
    florecer el jardin, trae la rima.
    He venido a enamorar a las chicas otra vez, a poner a los chicos furiosos, contra la pared, estoy delante de un microfono, que
    vale casi un kilo, pues llevo 7 años ya trayendo el estilo, represento, soy pastor del Dios hip hop, ni rock, ni pop, pijo, fijo, rap solo, tabaco rubio y botellas de licor, es condicion sin equanon, pos un check one, ejecutando la mierda que peor huele en
    españa, mi tribu pilla botellas y me acompaña, yo fui a las ciudades dormi como un vagabundo y ahora estoy frente a una
    mesa planeando conquistar el mundo, con mis maquetas tuve el control, los muchachos de mi edad, me miraban como un
    apostol, puse mis firmas en el barrio Jesus, desde la puerta del colegio hasta la parada del bus y es que en el barrio la Jota,
    siempre estuvieron, los mejores mc´s y los mejores grupos heavys, tengo coleguis, al Ibarra no lo toca nadie, ni fachas, ni
    rappers, violadores son enormes, abre los ojos para ver, has de saber, que sin buscar batalla en cada rima dejo un cadaver,
    mira mis metricas parecen importadas de Sarajevo, Rumba dispara bombos y cajas y todos al suelo, que no baile nadie, con
    mi musica, si no es pegandole patadas a un hijo de puta, nazi, racista, eres un baboso yo soy judio y orgulloso maricones y
    lesbinas, dejamos de ser mudos y ya era hora, si algun facha cabezudo se irrita, que se joda y dejarnos joder tranquilos tu
    quieres pelea, dilo, no me consideras hombre, niñata, tengo el mejor estilo, mi flow causa estragos a tu pavo, pues, pillo
    monosilabos y aqui asi los clavo, tengo esta mierda de estilos acojonantes, cada nuevo flow supera al dicho 2 segundos antes,
    la vida me roba paginas, no te imaginas, cuantas lagrimas, en este cuaderno, desde que el diablo me echó del infierno, soy
    catarata en el rap numero 1 en el estilo macarra, lecciones magistrales, hoy sueño con chalets y bikinis, lamborginis,
    cabriolets, pues la mison de ahora es amasar fortuna, vivir de la pluma y vender discos hasta en la luna, busco el respeto,
    antes que el dinero y no soy yo el que se vende, si mi rap es cojonudo, creo durante todo el año es grupo del mes, ves como
    yo no hay dos, como nosotros no hay tres.
    Mi nombre va de boca en boca y mi cuerpo va de bar en bar, en busca de una loca, con quien hablar, te apetece tomar una
    copa? No me lo digas, tus amigas solo hablan de ropa, te gusta el rap??? Te prometo la cosa mas bella, ir a un hotel si quieres
    descorchar una botella y beber champan si prefieres ir a ver estrellas, conozco un sitio que me dices?(creo que tus amigos
    se van)A LA MIERDA !!! Las pijas ya no quieren borrachos, tengo mas pasta que tu padre el militar hija de puta, rap metafisico,
    como un orgasmo y en la cama puedo hacerte una chapuza pero mas, no, yo ya he cometido todo tipo de crimenes, hoy
    busco hímenes, en mi boca derretidos, como M&M´s, ahora que ya he llorado por amor, conozco mis sitios, soltero de oro,
    dueño del funk, pobre niño rico, yo puedo amar mejor que romeo, pero una musa al museo, ya no es objeto de deseo, no se,
    si me entendeis joder, que no os enamoreis, chicos y chicas pillar esto porque lo recordareis, que lo mejor es ir de flor en flor,
    pues no da dolor y es que el que no guarda amor, luego no guarda rencor, contra si mismo, frente al acantilado a punto de
    saltar estuve y una angel vino desde las nubes, me digo es tiempo de salir con actrices y modelos, de lios de faldas paralelos,
    al whiscky con hielo, se te va a secar el cerebro a traves de la polla, de tantas pajas pensando en ella dejalo ya, y sali de casa
    en busca de aventuras trepidantes, los horoscopos, prometian cambios excitantes, fiestas, musica rap, groupies y fans sin
    orgullo, es por eso que en mis planes no os incluyo, has de saber, cual es mi formula secreta, cuido mi gramatica, mas que mi
    etiqueta, guapos nunca fueron mejores y menos mal que(tu eres kase.o de violadores?) si que tal? el micro esta en mi mano
    incombustible, no encontraras a un pavo tan sotisficado y tan accesible, en el micro alcanzo estilos hasta de Frank Sinatra,
    yo soy el imperator quieres ser tu cleopatra? a mi me gustan grandes y a ella tambien, tell me you for one and you can be
    my friend, a mi me excita el exito y tu quieres mi almibar? Javier Ibarra os vino a derribar, busco, besos, sabor, chicle de menta,
    caras bonitas, funk, 70, Rumba pincha, viernes o sabados all morry say, ya no queda nadie en la cabina del dj, en una mano
    tengo el sol y en la otra la luna, la ciudad es mia, ya, pero a estas horas no doy una, con el corazon en obras y la polla bajo
    cero, vuelvo a casa y el puto 32 no pasa.
    Hasta los huevos de mc´s, que dicen que no quieren ser los mejores, culos sucios, me sudais los cojones, yo hago esta mierda,
    pues, nunca supe hacer nada mejor, quise ser domador de cobras, de momentos son, maniobras, con vosotros, envidiosos de
    mierda, corre va y diles, yo tengo la pasta y la fama y no soy feliz, porque? pues llevo tiempo ya buscando a los fenomenos
    y no me faltan razones no para echar de menos, la epoca de mc Mr.Twist, Presion, DJ Potas, Hardcore street, Ricardo, Vlazquez,
    Liriko, Brutal, cuan Gangsta Squad, Zaragoza respiraba paz, ahora el aroma huele a enfermo en estado de coma, pues la carcoma,
    con la vieja escuela la toma, maldita sea y se lo toman a broma y por eso el sado en tu puta cara puso el hematoma, Txema,
    abandonar a tiempo hubiera sido util, la abertura en tu culo hubiera sido mas util, que nadie te confunda no es nada
    personal, solo castigo con mi latigo un rap hecho tan mal, cansado de navegar entre dos aguas, hoy defeco, en fin, no quiero
    hablar de mas, pero si habeis fracasado, no echeis la culpa al hip hop, pues siempre habeis hecho pop y el mestizaje es
    camuflaje para flojos, de nada sirve llorar y es que el que es malo se propone mejorar, pero no como Paco y Verbal, a cual
    peor, y Zaragoza por los suelos, por culpa de toyacos y de abuelos, hip hop me dio ultimatum, por semejante mancha en mi
    curriculum, en chinfin album, por suerte cogi tu ergosum, existo, soy humano y como tal cometo errores, pero de hay a ser un
    vendido, hay kilometros, señores, no me jodan, que llevo haciendo rap mucho tiempo, porque recojo tempestades, sin haber
    sembrado vientos, dime, quien eres tu para evaluarme a mi, MC ALEJATE DE AQUÍ!!!! Parece que fue ayer, cuando profetice el
    apocalipsi,s mc´s haciendo streeptease, delante de mi, si fingis, hablo entre otros del que se las apaña, pa ser nombrado por
    mi, COMO HIJO DE PUTA EN ESPAÑA!!! No hay secreto, para ser concreto, hablo de METRO, B-Boys ireales como tu, no se
    merecen respeto, porque eres falso hijo de puta, que coño te he hecho yo, payaso, a caso tengo yo la culpa de tu fracaso, mira, a mi
    no me gusta tu rap, me parece escoria, pero no he ido dinamitando, tu trayectoria, lo que yo pienso es que eres malo por naturaleza,
    cuando digo esto mc´s asienten con la cabeza, me da igual, esto es personal, yo no seria real, si me cagara en tu puta madre
    y luego te preguntara que tal??? Como acostumbras a hacer, pero bueno, eso tu sabras, yo a b-boys ireales como tu, los mando
    hacer gargaras al niagara y para nada caras largas ya, loco, nunca mas preguntes por nosotros, a mi me la suda si se te pasa
    el arroz, por eso, siempre el mismo estilo y siempre la misma voz……. asi las cosas, dedicate al porno, alli haz el ridiculo, en el rap ya, por favor no, tozudo, nosotros te negamos el saludo y la final acabas siempre lamiendonos el culo, como ves co, no
    hay con tu estilo fresco, parentesco, siendo un borde, no seras tu el que mas color de en esto, me haces irritarme y hablar mal,
    ostia puta, como puedes ser tan subnormal, os tumbo a todos como fichas de domino, mi flow es celeberrimo, por eso el
    Kase.o rimó, quien me para, cabezas nucleares, metros, a la mierda, ni en sueños, a vosotros B-Boys, os recomiendo
    desconfianza, yo no dejo por los suelos a quien no merece venganza, pero al hipocrita del hip hop, se le pone en pelotas,
    soy jode culos Ibarra, mi barrio la jota, la ¡MIERDA!

  9. Tres Tristres Tigres comen Trigo del Tigral y pablito clavo un clavito que clavito clavo pablito.

    hecha mi descarga. ahora me siento mas inteligente, si.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: